Lo que tú necesitas es consciencia…, dijo el Maestro a un discípulo con una mentalidad muy religiosa. “Consciencia, consciencia y consciencia”.

– Ya te entiendo: debo intentar ser consciente de la presencia de Dios.

– La consciencia de la consciencia de Dios es pura fantasía, por que no tienes ni idea de cómo es Dios. Lo que necesitas es consciencia de ti mismo.

Mas tarde diría: “Si Dios es Amor, entonces la distancia que hay entre Dios y tú…

¿no es la misma que hay entre tú y tu consciencia de ti mismo?”.

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